Etnias

dParaná es uno de los estados con más diversidad étnica de Brasil. Son alemanes, polacos, ucranianos, italianos, japoneses, pueblos que ayudaron a construir el Paraná de hoy.

Las 28 etnias que colonizaron el Estado trajeron en su equipaje su cultura, costumbres y tradiciones. Los inmigrantes llegaron con la promesa de encontrar la paz en una 'tierra desconocida, pero que prometía trabajo, tierra, producción y tranquilidad.

Inmigración española. La colonización maciza sólo empezó después de la prohibición del tráfico defff esclavos, lo que aumentó la demanda de mano de obra para trabajar en las haciendas de café, principalmente en el Norte del Estado.

Esa mano de obra asalariada pasó a ser la mejor alternativa para el desarrollo de la pecuaria, que hasta ese entonces era la principal cultura del Paraná, y de las plantaciones de café.


hgInmigración ucraniana. Fue a partir de 1850, cuando Paraná dejó de ser provincia de São Paulo, que el Gobierno local inició una campaña para atraer a nuevos inmigrantes. Entre 1853 y 1886 el Estado recibió cerca de 20 mil inmigrantes. Cada uno de los pueblos que colonizaron Paraná formó colonias en las regiones del Estado.




Alemanes
- Los alemanes fueron los primeros a llegar al Paraná, en 1829, fijándose en Rio Negro. Pero, el mayor número de inmigrantes oriundos de Alemania llegó al Estado en el período entre las guerras mundiales, huyendo de los horrores de los conflictos. Ese pueblo trajo al Paraná todas las actividades a las que se dedicaban, entre ellas la alfarería, agricultura, ebanistería, carpintería, etc. Y, a medida que las ciudades prosperaban, los inmigrantes pasaron a ejercer también actividades comerciales e industriales. Hoy, la mayor colonia de alemanes está en el municipio de Marechal Cândido Rondon, que guarda en la fachada de las casas, en la culinaria y en el rostro de sus habitantes la marca de la colonización.
Los alemanes están concentrados también en Rolândia, Cambé y Rio Negro. La mayoría de ellos llegó al Paraná proveniente de Santa Catarina.

Árabes - El primer lugar donde los árabes se instalaron en Paraná fue Paranaguá. Más tarde fueron para Curitiba, Araucária, Lapa, Ponta Grossa, Guarapuava, Serro Azul, Londrina, Maringá y Foz de Iguaçu, que hoy tiene la mayor colonia árabe del Estado. En Curitiba aparecieron en mayor número después de la Segunda Guerra Mundial, cuando llegaron a constituir cerca del 10% de la población.
Una de las mayores influencias de los árabes en el Estado está en la gastronomía, donde los aderezos y condimentos pasaron a ser incorporados a la culinaria de modo general, además de los kibes y sfihas que hasta hoy están presentes en la mesa de los paranaenses. Los inmigrantes árabes se dedicaron principalmente a la producción literaria, arquitectura, música y danza.

Españoles - Los primeros inmigrantes españoles que llegaron a Paraná formaron colonias en los municipios de Jacarezinho, Santo Antônio de la Platina y Wensceslau Brás. Entre 1942 y 1952 la inmigración española se volvió más intensa. Nuevos municipios, principalmente en la región de Londrina, fueron formados por esos inmigrantes. Estos desarrollaron actividades comerciales, artesanales y relacionadas a la industria de muebles.

Holandeses - los primeros holandeses que llegaron al Paraná en 1909, se instalaron en una comunidad próxima a Irati. Algunas familias terminaron volviendo a Holanda, otras fueron para la región de los Campos Gerais donde fundaron la Cooperativa Holandesa de Lacticinios, en 1925. La Cooperativa trajo consigo la consolidación de la colonia de Carambeí. Castrolanda es la población más reciente de holandeses en la región.

Indios - en la época del descubrimiento, en 1500, Brasil estaba habitado por tribus indígenas, que vivían desparramadas por todo el territorio nacional. En Paraná, los habitantes primitivos también eran los indígenas que formaban grandes grupos o tribus, los Jê o Tapuia y la gran familia de los Tupis-Guaraní. Los Carijó y los Tupiniquim habitaban el litoral; los Tingüi, la región donde hoy es Curitiba; los Camé, la región donde hoy es el municipio de Palmas; los Caigangue y Botocudo habitaban el interior del Paraná. Los primeros caminos del Paraná fueron hechos por los indios y usados por los Bandeirantes para penetrar en el territorio: camino de Peaberu, camino de la Graciosa, camino de Itupava y Estrada de la Mata.

Italianos - Sin duda los italianos fueron los que ocuparon el primer lugar en las inmigraciones brasileras. En Paraná contribuyeron mucho trabajando en las plantaciones de café y, más tarde, en otras culturas. La principal concentración de esos inmigrantes en el Estado está en la capital, Curitiba, en Morretes, en el litoral, y en las ciudades de Palmeira y Lapa, donde existió la colonia anarquista de Santa Cecília. Los italianos contribuyeron también en la industria y en la formación de asociaciones laborales y culturales.

Japoneses - los inmigrantes japoneses se fijaron en El Norte Pionero, trayendo la tradición de la agricultura. Como, no obstante, desconocían técnicas agrícolas relativas a las culturas tropicales, se dedicaron a la piscicultura, horticultura y fruticultura en la economía regional.
Algunos de los productos introducidos en el Estado por los japoneses fueron el caqui y el gusano de seda. Maringá y Londrina son las ciudades paranaenses que concentran el mayor número de japoneses. Los municipios de Uraí y Assaí se originaron a partir de colonias japonesas.

Negros - La población de Paraná tradicional, o sea, del Paraná de la explotación minera, de la pecuaria, de las industrias extractivas del mate y de la madera, y de la agricultura de subsistencia, era heterogénea y en ella estaban presentes los mismos elementos que componían la población de las otras regiones brasileras: el indio, el europeo, el negro y sus mestizos. Por lo tanto, una sociedad también marcada por la esclavitud y en la cual fue significativa la participación económica y social de los esclavos negros.
En la primera mitad del siglo XIX el número relativo de representantes de la raza negra llegó a 40% del total de la población de la Provincia.
En Curitiba, el esclavo estaba presente en el trabajo doméstico, pero también tenía lugar importante en el escenario cultural de la ciudad. Ellos mostraban su talento musical participando de "cantos" en el “largo” del mercado municipal.

Polacos - los polacos llegaron a Paraná alrededor de 1871, y fijaron residencia en São Mateus do Sul, Rio Claro, Mallet, Cruz Machado, Ivaí, Reserva E Irati. En Curitiba, fundaron varias colonias que hoy son los barrios Santa Cándida y Abranches. Ese pueblo ayudó a difundir el uso del arado y de la carreta de soporte móvil, tirada a caballo. Dedicados a la agricultura, ayudaron a aumentar la producción del Estado.

Portugueses - en el Paraná, a partir de mediados del siglo XIX, se destacan las grandes levas de portugueses atraídos por la explosión cafetera del Norte Nuevo de Paraná, en el eje comprendido entre Londrina, Maringá, Campo Mourão hasta Umuarama. La gran mayoría vino de las Beiras (Alta y Baja), Minho, Trás-os-Montes.
La ciudad de Paranaguá fue, y continúa siendo hasta hoy, la ciudad de Paraná que tiene más rasgos de la cultura y herencia lusitana. Fue la puerta de entrada de los portugueses y mantuvo algunos rasgos característicos de ese legado.

Ucranianos - Los ucranianos llegaron a Paraná entre 1895 y 1897. Más de 20 mil Inmigrantes llegaron al Estado y formaron sus principales colonias en Prudentópolis y Mallet. Están presentes también en los municipios de União da Vitória, Roncador y Pato Branco. Hoy, Paraná abriga a la gran mayoría de los ucranianos que viven en Brasil: 350 mil de los 400 mil inmigrantes y descendientes.
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