Historia de Paraná

El primitivo hombre paranaense pertenecía a la familia tupi-guaraní y jê. Fueron los tupi que le dieron
fdfnombre al Estado: Paraná "río caudaloso", siendo éstos aún, los que primero entraron en contacto con el hombre blanco.

El Paraná español nació en 1557 en la desembocadura del río Piquiri, con el nombre de Ciudad Real Del Guayrá, que junto con Villa Rica de Espírito Santo, en los márgenes del Ivaí, se volvió la Provincia de Vera o del Guayrá.

Ya el Paraná portugués tuvo sus raíces relacionadas al Ciclo del Oro, cuando en el margen izquierdo al río Taquaré (hoy Itiberê), se funda Paranaguá, el 29 de junio de 1648. En ese mismo ciclo aurífero, nacieron las villas de Antonina, Morretes y en el Primer Altiplano, Curitiba cuyo "Pelourinho" (símbolo del poder legalmente constituido) fue erguido el 29 de marzo de 1693.

Con las actividades de la labra de oro en Minas Gerais, las poblaciones eran abastecidas con la carne bovina proveniente de Rio Grande do Sul, lo que produjo un franco comercio entre Viamão en aquel estado y Sorocaba en São Paulo, teniendo inicio en Brasil Meridional, un nuevo ciclo, el del Tropeirismo, que en Paraná fundó ciudades como Rio Negro, Campo do Tenente, Lapa, Porto Amazonas, Palmiera, Ponta Grossa, Castro, Tibagi, Piraí do Sur, Jaguariaíva y Sengés incorporando aún al habla paranaense innumerables términos, en uso hasta hoy.

Los ciclos económicos se sucedieron con el extractivismo de la yerba mate que tuvo su apogeo en el siglo XIX, siendo responsable por la Emancipación Política de Paraná, en 1853, hasta entonces, quinta Comarca de la Provincia de São Paulo. En el auge de la actividad yerbatera, que llegó a representar el 85%, de la economía de la nueva provincia, los transportes tuvieron gran empuje: se desarrolló la navegación fluvial en los ríos Iguaçu y Paraná, se construyó la unión entre el altiplano y el litoral con la Carretera de la Graciosa y el Ferrocarril Paranaguá/Curitiba. Siendo aún un puntal de la economía paranaense hasta el inicio de la II Guerra Mundial.

A ejemplo de lo que ocurrió en todo el Brasil, la madera exportada era primeramente retirada del litoral. Con la unión vial y ferroviaria entre el altiplano y el litoral, fue que la extensa floresta de Araucaria angustifolia, existente en los altiplanos paranaenses, permitió la explotación de la madera, como una actividad económica, que sobrepasó la propia yerba mate en recaudación, principalmente durante la II Guerra Mundial, influenciando la historia, cultura, literatura, artes, hábitos y gastronomía paranaenses, así como nombró la propia capital: Curitiba, que en tupi significa "mucho piñón" además de constar en el nombre de tantos otros municipios: Araucaria (angustifolia), Piñón, Pinhais, Pinhalão, São José dos Pinhais y localidades: Pinhalzinho, Pinar, Tres Pinos, etc.

Fue este ciclo que atrajo los ingleses y pobló el vacío de las florestas derribadas.

En el siglo XIX, Paraná recibió millares de agricultores originarios de Suiza, Italia, Alemania, Polonia, Ucrania y Rusia, entre otros.

Desde el inicio del siglo XX se desencadenó la cultura intensiva y extensiva del café en una región de aproximadamente 100.000 km2, abarcando tres áreas distintas: el Norte Pionero, el Norte Nuevo y Norte Nuevísimo, cuya colonización, ocurrió entre las décadas de 30 a 50, por la Compañía de Tierras del Norte de Paraná, dando inicio a uno de los mayores movimientos de emigración interna, que allí fijó una población constituida por paulistas, mineros, catarinenses, nordestinos, paranaenses de otras regiones y extranjeros.

La fértil tierra púrpura dio origen a ciudades como Jacarezinho, Cambará, Cornélio Procópio, Londrina (el nombre es un homenaje a Londres), Maringá, Apucarana, Arapongas, Rolândia, Cianorte, etc.

En la década de 60 la agricultura cafetera, fue la principal fuente de divisas de Paraná, llegando a representar 60% del valor total de la producción agrícola del Estado.

El fenómeno de ocupación territorial y económica ocurrido en el norte se repitió en el oeste y sudoeste paranaense. Inmigrantes oriundos principalmente de Rio Grande do Sul introdujeron la cultura de soja en el Estado. Ese producto, juntamente con el trigo, se volvió uno de los puntales de la agricultura estadual, ensanchando las fronteras agrícolas.

Desde mediados de 1970, Paraná empezó a industrializarse, aunque la materia prima sea aún de origen agrícola. Se implantaron empresas de grande porte, con tecnología moderna, como la de material eléctrico, de comunicaciones, automovilística, refino de petróleo, además de la agroindustria.
Recomendar esta página via e-mail: